Entradas con el tag “zona muerta”

¡Ostras! El 90% de los arrecifes de bivalvos ha desaparecido

Lunes, 25 Mayo, 2009

ostrasLas ostras no sólo son un placer que comemos por docenas y de mil formas. Son también una herramienta fundamental para preservar el medio ambiente marino. Por desgracia, van camino de la extinción, y al día de hoy sólo queda en pie el 85% de los arrecifes de estos animales y de sus parientes cercanos.

Según un reporte que acaba de dar a conocer la organización The Nature Conservancy, entre los servicios ambientales que los bivalvos (así se llaman los animales con dos conchas) nos proporcionan está que filtran las partículas suspendidas en el agua, aclarándola y permitiendo que crezcan las algas; remueven el exceso de nutrientes, evitando, por ejemplo, que surjan zonas muertas en el agua; son rompeolas naturales, y atraen a los turistas, que buscan comerlas con limón o nadar entre ellas, porque son refugios naturales de peces.

The Nature Conservancy reconoce que sus datos son bastante conservadores y que siempre redondearon las cifras al alza, pero el panorama que presentan sobre la situación de los arrecifes es devastadora. Según ellos, de las 144 bahías en 40 regiones ecológicas que examinaron, la situación es por lo menos pobre (ha desaparecido entre un 60 y un 89% de los arrecifes de ostras del lugar). Además, en la mayoría de los lugares donde antes había ostras hoy apenas las hay a nivel individual. Su conclusión es que hoy en día apenas queda una por cada diez ostras que había antes.

La organización propone varias medidas para protegerlas, que no son excesivamente caras y que son posibles. Incluyen:

  • Mejorar la protección de los arrecifes sanos con áreas naturales protegidas en el mar, además de impulsar su catalogación como arrecifes de importancia internacional Ramsar.
  • Restaurar lo perdido. Deben establecerse metas de recuperación a escala nacional, además de eliminar incentivos que privilegian su extinción.
  • Un manejo sustentable de su pesca. Debe suspenderse la captura de ostras en lugares con menos de un 1% de supervivencia de la población original, debe garantizarse que en el Golfo de México, que es el último lugar del mundo donde será posible un trabajo de recuperación exitoso al 100%.
  • Frenarse la llegada de especies invasoras, desde nuevas especies de ostras hasta especies depredadoras o que alteran el entorno.
  • Deberá también garantizarse la buena calidad del agua. Las ostras y los bivalvos son excelentes indicadores de qué tan mal o bien está el mar, porque son muy sensibles a ligeros cambios en él. Por tanto, si el mar está en buenas condiciones, las poblaciones de ostras también.

Nos queda por delante una tarea deliciosa: hay que seguir comiendo ostras para incentivar su cultivo y la restauración de sus poblaciones pero, donde se pueda, comprar ostras pescadas en forma sustentable -sin excesos, con respeto a las especies vecinas, sin contaminar. Podemos también presionar a los gobiernos para que se multipliquen las reservas marinas y se impulsen políticas públicas para su aprovechamiento en buena forma.

Privarnos de un manjar como ése sería una lástima. ¡Provecho!

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La Zona Muerta del Golfo de México

Martes, 7 Abril, 2009

La Zona Muerta del Golfo de MéxicoEn el Golfo de México, desde el delta del Mississippi, en el estado al que el río da nombre, y hasta Texas, hay una “zona muerta“, donde la vida marina se reduce a toneladas y toneladas de algas y no hay peces, ni corales, ni nada. Es la zona muerta más grande del mar, que en 2002 alcanzó 22 mil kilómetros cuadrados de superficie y este año volverá a surgir.

Este desierto marino es una de las muestras de que el mundo es un pañuelo, y lo que pasa en un lado repercute en otro. Lo que pasa en esa zona del Golfo no es la excepción. La causa de ese desierto marino está muy lejos de la costa, en Iowa y otros estados agricultores del interior de Estados Unidos, en el fertilizante que usan para sembrar maíz.

Las desembocaduras de los ríos son ricas en nutrientes e inclusive si el caudal es muy fuerte, donde la corriente no lo es tanto florece la vida. Los nutrientes alimentan manglares, corales, bancos de peces. Pero si el río trae demasiados, las algas se aprovechan, se multiplican exponencialmente y se acaban el oxígeno que permite a los peces y otras plantas respirar.

Este fenómeno se llama hipoxia, ausencia de oxígeno. En el delta del Mississippi lo provocó en gran medida el boom de los biocombustibles. Cuando esta industria disparó la demanda de maíz y otros productos del campo, aumentó el uso intensivo de fertilizantes. Los nutrientes que las plantas no necesitaron y que ya les habían sido vertidas se quedaron en la tierra, de la tierra las arrastró la lluvia y la lluvia las llevó al río. Y terminaron matando la vida en esa parte del Golfo de México.

Ahora, esta temporada de lluvias los camaroneros de Luisiana y Tejas se quedarán sin presas. Y se quedarán sin presas en gran medida por el manejo irresponsable de la tierra, porque se sembraron transgénicos, que necesitan cantidades monstruosas de fertilizantes, porque los desechos de esas tierras no se cuidaron.

En el Golfo de México, este año como muchos otros, habrá un desierto porque a alguien se le olvidó que el mundo es un pañuelo y lo compartimos todos.

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Nuevos casos de residuos tóxicos mal manejados

Lunes, 6 Abril, 2009

Letrero frente a la planta de Química Central, en Guanajuato.El manejo de los residuos tóxicos ha sido un problema desde que hay industria en el mundo. El problema fundamental es que para hacer gran parte de lo que consumimos hacen falta sustancias que no son biodegradables, que hacen un daño enorme y que si no se manejan bien y a tiempo generan un problema que crece por momentos. En México hay 432 sitios contaminados por esta fuente, según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y dos de ellos saltaron a la prensa de nuevo en los últimos meses.

El primero, detectado por los medios a finales del año pasado, fue el de Química Central, una empresa de Guanajuato dedicada a elaborar productos para curtir pieles, que tiene junto a su planta una montaña de 300 mil o más toneladas de cromo hexavalente al aire libre desde 1993. En este caso, parece haber habido suerte. Lo más que se perdió fueron algunos animales, y según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) la compañía está limpiando el lugar y quedará relativamente bien a finales de este año. Tengo la duda de a quién se le ocurre dejar cientos de miles de toneladas de un tóxico expuestas así nomás, y por qué Profepa no actuó antes, pero bueno.

Otro caso similar, pero con un final más oscuro, es el de Cromatos de México, una empresa que fabricaba productos químicos para la farmacéutica Bayer y que dejó 75 mil toneladas de cromo hexavalente en un terreno de Tultitlán, estado de México. Después de 30 años de de que los residuos quedaran sin cuidado, en abril de 208 Semarnat ordenó la remediación del sitio, pero ahora los vecinos denuncian que pararon los trabajos. Los habitantes de la zona temen que los vientos de abril dispersen el contaminante, agravando la situación y que las lluvias de mayo hagan que se filte al subsuelo.

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